viernes, 16 de septiembre de 2011
Joan Boix visita su exposición sobre el Hombre Enmascarado
Autores y aficionados acompañaron en la mañana del viernes a Joan Boix en la visita guiada que el propio autor realizó a la exposición que protagoniza en el palacio de Valdecarzana. El veterano artista catalán explicó a los presentes los entresijos de las láminas exhibidas, que están dedicadas al Hombre Enmascarado. Entre otros aspectos, comentó que suele realizar sus acabados a plumilla y pincel, aunque admitió que en ocasiones ha sucumbido a la utilización del rotulador, sobre todo debido a la falta de tiempo.
Tras la visita tuvo lugar la presentación de la figura que todos los años las Jornadas obsequia a los autores invitados, y que enesta edición está dedicada precisamente al Hombre Enmascarado. Su creador, el artista Marco Navas, comentó que la mayor dificultad con la que se encontró en este proyecto fue a la hora de colorear al perro del personaje, Satán, ya que en el cómic no queda muy claro su tonalidad. Finalmente, lo coloreó con una base marrón sobre la que aplicó una aguada en negro. En relación a esto, y como nota curiosa, Joan Boix explicó que cuando comenzó su andadura en la serie dibujó a Satán como un pastor alemán, aspecto que fue corregido por su editor, que le explicó que en realidad el animal se trataba de un lobo bengalí.
jueves, 15 de septiembre de 2011
El programa del viernes
13 horas: visita guiada de Joan Boix a su exposición en el palacio de Valdecarzana, y presentación de la figura de las Jornadas con su autor, Marco Navas.
15 h: videocine, episodio piloto de Aquaman, de Greg Beeman (sala de conferencias).
17 h: apertura de la carpa de encuentros.
17 h: charla-coloquio de Javier Olivares (auditorio).
18 h: charla-coloquio de Joan Boix (auditorio).
19 h: charla-coloquio de Aude Picault (auditorio).
20 h: charla-coloquio de Brandon Peterson (auditorio).
21 h: sesión de firmas.
15 h: videocine, episodio piloto de Aquaman, de Greg Beeman (sala de conferencias).
17 h: apertura de la carpa de encuentros.
17 h: charla-coloquio de Javier Olivares (auditorio).
18 h: charla-coloquio de Joan Boix (auditorio).
19 h: charla-coloquio de Aude Picault (auditorio).
20 h: charla-coloquio de Brandon Peterson (auditorio).
21 h: sesión de firmas.
En la carpa... (II)
La carpa de encuentros ubicada frente a la Casa de Cultura albergó en la tarde de ayer una animada programación de presentaciones y charlas. Sus protagonistas fueron Ric Meyers, Renee Witterstaetter, Pinturero, Noiry (que presentó su obra Underdog), Iban Coello y Bruno Redondo.
Monteys, el dibujante que no sabe de lo que habla (o eso dice él)
"Básicamente lo que hago siempre es hablar de cosas que no conozco". Con esta declaración de principios comenzó Albert Monteys su charla en las Jornadas del Cómic de Avilés. Según explicó, así lo hizo en su etapa de editor de juegos de rol sin haber sido un gran aficionado a ellos, y lo mismo cuando dirigió la colección Puta Mili si haber realizado el servicio militar. Pero hay que reconocer que, para no saber de lo que habla, no le ha ido nada mal, y esa brillante trayectoria le ha traído este año a la ciudad.
Monteys recordó sus tiempos en la Facultad de Bellas Artes, donde "cuatro personas que nos convertimos en una" crearon el colectivo La Peña. Fruto de ese amor, según explicó, surgió el fanzine Mondo Lirondo. "En él concentrábamos todo lo que nos hacía gracia. Era un universo muy estúpido, pero muy coherente al mismo tiempo", comentó sobre esta publicación editada por Camaleón. Era una época, la de principios de los noventa, en la que el cómic español atravesaba una situación difícil. "Nunca se ha llorado tanto como en esa época. Los dibujantes veteranos nos decían que la cosa estaba muy mal, que ni se nos ocurriera intentar publicar en las grandes editoriales, y así cada uno comenzamos con nuestro fanzine. Existía un abismo generacional", explicó el dibujante.
Eso no impidió que poco tiempo después, a raíz de la creación del personaje de Calavera Lunar y la publicación de sus aventuras en 24 páginas, se llevase el premio al autor revelación en el Salón del Cómic de Barcelona. "Eso habla de lo mal que estaba la historieta entonces", apuntó. Después vino la entrada en El Jueves "debido a un cúmulo de casualidades". Entró sustituyendo a un dibujante de la colección Puta Mili que "había desaparecido, algo muy frecuente entonces", y acabó como director de la revista, capítulo que cerró en enero de este año para volver a convertirse en dibujante raso. Entre medias vino la entrega a la carrera de "páginas que pensaba que eran una mierda", la creación de personajes como Tato, las alrededor de 1400 páginas de Para ti que eres joven, junto a Manel Fontdevila, o los archiconocidos episodios de la no-portada de Mahoma o el secuestro del número dedicado a los príncipes de Asturias. "El Jueves es un sitio más serio de lo que la gente piensa, y pese a todo sigue habiendo gente que va por los pasillos gritando. Al principio, Vizcarra me asustaba mucho", recordó Monteys. Sin embargo, cada vez quedan menos dibujantes en la redacción de El Jueves, ya que la mayoria opta por trabajar en sus casas. Es lo que tiene internet.
Una vez pasados los agobios de dirigir una revista como ésa, Monteys, que sigue dibujando para ella, afronta otros proyectos, aunque admite que "este año me lo he tomado con demasiada calma". Dos son las ideas que centran su atención. La primera, crear un cómic sólo de dibujos para un público infantil. La segunda, abordar una historia sobre el hecho de ser hombre en los tiempos que corren. Lo que tiene claro, es que siempre seguirá escribiendo. "Sin dibujar podría vivir, pero no sin escribir", concluyó.
Las charlas-coloquio en el auditorio de la Casa de Cultura continuaron con Emile Bravo y Rafael Albuquerque. Y hoy, más.
Bartolomé Seguí, la experiencia de un Premio Nacional
Es la primera vez que visita las Jornadas del Cómic de Avilés, pero seguro que no será la última. Bartolomé Seguí fue el protagonista de la primera de las charlas que tuvieron lugar en la jornada del jueves en el auditorio de la Casa de Cultura. Seguí, galardonado junto al guionista Felipe Hernández Cava con el Premio Nacional de Cómic 2009 por Las serpientes ciegas, realizó un repaso de su trayectoria profesional y habló sobre los proyectos que le tienen ocupado en la actualidad.
Después de hablar de sus inicios en el cómic de la mano de revistas como El Víbora o Metropol con un estilo netamente costumbrista, Seguí explicó las ganas que tenía de llevar a cabo proyectos más amplios. Sin embargo, una "sequía creativa" a la hora de saber qué quería contar le llevó a colaborar con diferentes guionistas. "Les estoy agradecido. Siempre me ha costado trabajar con un material que no sintiera como mío, y ellos me han permitido la libertad de que les olvidara", comentó el artista. Esta libertad la ha sentido con escritores como Ramón de España, con quien publicó El suelo de México (2004) o el propio Hernández Cava, con el que ha colaborado en varias ocasiones y a quien le une una gran relación profesional.
Sin duda, el cénit de ese trabajo conjunto vino de la mano de Las serpientes ciegas, que además del Premio Nacional del Cómic se llevó el premio del Salón del Cómic de Barcelona. "Los premios molan, y si llevan una dotación económica importante, todavía más. Tu vanidad queda satisfecha, pero también sirven para mostrarte que no vas por el mal camino", explicó.
Las serpientes ciegas comenzó a publicarse por capítulos en la revista BD Banda, pero no tardó en colarse directamente en el mercado francés. De ahí en triunfar en España sólo había un paso. Seguí explicó que a la hora de elegir un estilo optó por el que había utilizado en novelas ilustradas que había realizado para el mercado infantil. No obstante, si en las primeras páginas comenzó utilizando plumillas y un color más plano, no tardó más de tres páginas en optar por una apariencia más antigua a través del escaneo directo del lápiz y un color digital realizado como si fueran ceras auténticas.
A pesar de ello, el autor confesó que nunca se ha considerado un buen colorista. No ha sido hasta su último proyecto, Hágase el caos (también junto a Hernández Cava), cuando a vuelto a sentir "el goce del proceso de pintar las viñetas". Este trabajo, realizado también para el mercado francés, mezcla el género negro y de espías en una trama ambientada en Londres que tiene como trasfondo la Guerra Fría y la ex Yugoslavia de Tito. Publicada en dos tomos, en España la edita Norma.
A preguntas de Ángel de la Calle, Seguí habló sobre el hecho de que en una isla relativamente pequeña como Mallorca residan tantos buenos dibujantes. "Somos suficientes y bien avenidos. No existe un conflicto a nivel profesional", comentó, como tampoco existe, en su opinión, una escuela mallorquina. "Todos tenemos estilos muy diferentes", aseveró.
Después de hablar de sus inicios en el cómic de la mano de revistas como El Víbora o Metropol con un estilo netamente costumbrista, Seguí explicó las ganas que tenía de llevar a cabo proyectos más amplios. Sin embargo, una "sequía creativa" a la hora de saber qué quería contar le llevó a colaborar con diferentes guionistas. "Les estoy agradecido. Siempre me ha costado trabajar con un material que no sintiera como mío, y ellos me han permitido la libertad de que les olvidara", comentó el artista. Esta libertad la ha sentido con escritores como Ramón de España, con quien publicó El suelo de México (2004) o el propio Hernández Cava, con el que ha colaborado en varias ocasiones y a quien le une una gran relación profesional.
Sin duda, el cénit de ese trabajo conjunto vino de la mano de Las serpientes ciegas, que además del Premio Nacional del Cómic se llevó el premio del Salón del Cómic de Barcelona. "Los premios molan, y si llevan una dotación económica importante, todavía más. Tu vanidad queda satisfecha, pero también sirven para mostrarte que no vas por el mal camino", explicó.
Las serpientes ciegas comenzó a publicarse por capítulos en la revista BD Banda, pero no tardó en colarse directamente en el mercado francés. De ahí en triunfar en España sólo había un paso. Seguí explicó que a la hora de elegir un estilo optó por el que había utilizado en novelas ilustradas que había realizado para el mercado infantil. No obstante, si en las primeras páginas comenzó utilizando plumillas y un color más plano, no tardó más de tres páginas en optar por una apariencia más antigua a través del escaneo directo del lápiz y un color digital realizado como si fueran ceras auténticas.
A pesar de ello, el autor confesó que nunca se ha considerado un buen colorista. No ha sido hasta su último proyecto, Hágase el caos (también junto a Hernández Cava), cuando a vuelto a sentir "el goce del proceso de pintar las viñetas". Este trabajo, realizado también para el mercado francés, mezcla el género negro y de espías en una trama ambientada en Londres que tiene como trasfondo la Guerra Fría y la ex Yugoslavia de Tito. Publicada en dos tomos, en España la edita Norma.
A preguntas de Ángel de la Calle, Seguí habló sobre el hecho de que en una isla relativamente pequeña como Mallorca residan tantos buenos dibujantes. "Somos suficientes y bien avenidos. No existe un conflicto a nivel profesional", comentó, como tampoco existe, en su opinión, una escuela mallorquina. "Todos tenemos estilos muy diferentes", aseveró.
Visita al Niemeyer
Para los autores que nos visitan en las Jornadas del Cómic Villa de Avilés, el certamen ofrece mucho más que la posibilidad de encontrarse y de compartir experiencias con el público y con los colegas de profesión. Supone además la oportunidad de conocer una ciudad que a la belleza del casco histórico donde se ubica el núcleo de las Jornadas suma rincones de gran belleza y espacios de vanguardia. Uno de los lugares que aúna estas dos condiciones es el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, diseñado por el afamado arquitecto brasileño y cuya puesta en marcha ha supuesto un revulsivo para Avilés. Los autores disfrutaron en la mañana del jueves de sus instalaciones y las conocieron a través de una visita guiada.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
El programa del jueves
15 h: videocine, El mundo salvaje de Batwoman, de Jerry Warren (en la sala de conferencias de la Casa de Cultura).
17 h: apertura de la carpa de encuentros.
17 h: charla-coloquio de Bartolomé Seguí (auditorio).
18 h: charla-coloquio de Albert Monteys (auditorio).
19 h: charla-coloquio de Emile Bravo (auditorio).
20 h: charla-coloquio de Rafael Albuquerque (auditorio).
21 h: sesión de firmas.
17 h: apertura de la carpa de encuentros.
17 h: charla-coloquio de Bartolomé Seguí (auditorio).
18 h: charla-coloquio de Albert Monteys (auditorio).
19 h: charla-coloquio de Emile Bravo (auditorio).
20 h: charla-coloquio de Rafael Albuquerque (auditorio).
21 h: sesión de firmas.
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